Caja Mágica de Sonido
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La Caja Mágica de Sonido: La llegada de la radio a Colombia

La llegada de la radio a Colombia marcó un hito en la comunicación del país. Un compañero que hasta hoy hace parte de nuestra cotidianidad.

A partir de la década de 1920, la radio empezó un proceso de expansión acelerada alrededor del mundo. En América Latina, para 1930 Argentina y México contaban con grupos de radioaficionados que emitían series de noticias y canciones en las ciudades capitales. En estos países la radio logró el apoyo de los gobiernos que instalaron estaciones de radio para conseguir comunicación directa con los habitantes.

En Colombia, a partir de 1923, la empresa inglesa Marconi y Wireless Co trajo al país la infraestructura necesaria para mejorar las comunicaciones, pero se enfrentó con varios percances legales y económicos. Ésta empresa fue, durante veinte años, la única que llevó a cabo ésta tarea en el país. En 1929 el presidente Miguel Abadía Méndez, fue quién inauguró en 1929 la primera radiodifusora llamada HJN, que más tarde se convirtió en la Radiodifusora Nacional, pero que tardó bastante para salir al aire. Algunos meses después, nace la primera emisora comercial de Colombia nació en 1931 y se llamó HKF o Colombian Radio and Electric Corporation, creada por un joven emprendedor llamado Elías Pellet Buitrago, nieto de un diplomático estadounidense y quién había estudiado electrónica en Estados Unidos. Más adelante, ésta emisora se llamaría La Voz de Barranquilla, primera emisora en la Costa Caribe colombiana y cuyo local acondicionada fue una lujosa vivienda que su madre había mandado a construir para la familia, pero que se convirtió en el lugar de ensueño de este pionero de la radiodifusión. Después de una larga espera y de múltiples visitas en la ciudad de Bogotá para tramitar la licencia ante el Ministerio de Comunicaciones, que para ese entonces era de Correos y Telégrafos.

Las primeras emisiones de La Voz de Barranquilla, prácticamente no fueron escuchadas en Colombia, pues en el país para ese momento no había receptores, pero si existían en países de América Central y el Caribe, donde fueron recibidos por onda corta. Elías Pellet Buitrago invitó a su casa a muchas personas para presenciar el acontecimiento y fue así cómo localmente escucharon la emisora. El primer día de la emisión fue dedicado al deporte, al debate político y a la música.

En 1930 llegó la radio privada a la ciudad de Bogotá con la Voz de Víctor y La Voz de Bogotá, ésta última aún hoy emite por frecuencia AM. En un principio, la radio era un medio al que sólo podían acceder las elites, ya que los receptores eran de alto costo y los pocos que había eran importados por personas muy adineradas. Sin embargo, en Bogotá se instalaron radios públicos en la plaza de Bolívar, donde las personas se reunían para escuchar las emisiones.

Ya para 1931 se reglamentó el ejercicio de la radiodifusión y se produjo una proliferación de emisoras en el país: La Voz de Antioquia, la Voz de Boyacá, Ecos de Occidente, Radio Manizales, Nueva Granada, Emisoras Nueva Mundo, Radio Santa Fe, entre otras. Al principio estas emisoras eran dirigidas por una sola personas, quién se encargada de operarlas y en general, de llevar a cabo todas las tareas que exigían cada una de ellas. De esta manera, las emisoras sólo podían funcionar de manera intermitente, dependiente de la disponibilidad de tiempo y recursos de sus dueños.

Se dio una fuerte disputa entre la radio y la prensa, hasta el punto de que la última logró que en 1934 el Estado emitiera un decreto que prohibía a las emisoras radiales leer noticias publicadas por los periódicos a menos que hubiesen transcurrido doce horas después de haber sido publicadas. Sin embargo, debido al auge de la radio y a su capacidad de inmediatez y agilidad, a los medios escritos no les quedó más opción que negociar la ver el interés que el gobierno tenía en este medio. El crecimiento se dio sobro todo entre 1935 y 1940, años en los que se importaron modelos radiales de Estados Unidos y en los que la inversión por parte de la empresa privada y del sector público en los medios radiofónicos creció exponencialmente.

Fu ahí cuando los dueños de las emisoras empezaron a organizar las estaciones de radio de manera empresarial para darle mayor calidad a los programas. A esto se sumo el interés por transmitir eventos en vivo, programación con obras humorísticas y programas especiales que se hacían para cubrir acontecimientos importantes o históricos.

Durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), la radio tenía una misión educativa en tanto tenía la posibilidad de transmitir información útil para todos los ámbitos de la vida cotidiana y para hablarle a la población sobre la historia.

En 1935 se inauguró el género del radioperiodismo a partir de la caída del avión en el que se transportaba el cantante Carlos Gardel. Todas las emisoras enviaron reporteros al lugar de los hechos y, telefónicamente se contactaron con las estaciones para narrar lo que estaba sucediendo minuto a minuto. Pero en 1936, como consecuencia de la violencia bipartidista que se vivía en el país, el gobierno prohíbe a las emisoras narrar noticias políticas, siendo sancionadas aquellas estaciones que incumplieran la ley.

Entre 1937 y 1942 se establece la Radiodifusora Nacional de Colombia, ente encargado de divulgar proyectos culturales del gobierno y permitir la comunicación entre las zonas más alejadas del centro y la capital del país. Ya para 1945, en los principios de la segunda guerra mundial, llegaron por señales de onda corta, mensajes desde Alemania y otros países que hablaban sobre la guerra y así se comprendió la magnitud de la importancia de la radio a nivel mundial.

Un hecho histórico que reiteró su importancia fue el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948. Tras el magnicidio del líder político liberal, estudiantes y diferentes gremios de la ciudad se tomaron las estaciones radiales e incitaron a la revuelta durante semanas y meses. Intervenciones como: "Ultimas noticias con ustedes. Los conservadores y el gobierno de Ospina Pérez acaban de asesinar a Gaitán quien cayó frente a la puerta de su oficina abaleado por un policía ¡Pueblo! A las armas, a la carga, a la calle, con palos, piedras, escopetas, cuando haya a la mano. Asaltad ferreterías y tomaos la dinamita, la pólvora, las herramientas, los machetes..." La radio era el medio de comunicación masivo más importante de la época, la credibilidad era absoluta y, estando gran parte de la población dividida entre conservadores y liberales, cada uno acogió las ordenes desde sus posiciones. Según Arturo Alape, fueron los estudiantes de la Universidad Nacional quienes se toman las estaciones y actúan en reacción inmediata con el fin de vengar la muerte de Gaitán.

Aunque con la aparición de la televisión en 1948, se creyó que la radio estaba destinada a desaparecer, sucedió lo contrario y su capacidad para esquivar obstáculos como el analfabetismo o la distancia, permitió su fortalecimiento y crecimiento, convirtiéndose en el compañero ineludible de las labores cotidianas de los habitantes de la ciudad y del campo. La radio lograba convocar en torno a una noticia a toda la sociedad.

Para 1945 aparecen las primeras emisoras culturales, una de las más remarcables la HJCK, y por la misma época aparecieron también las cadenas RCN, Caracol y Todelar, emisoras que aún hoy se mantienen al aire. A comienzos de los años 50 aparece también Radio Sutanteza, proyecto de la Acción Cultural Popular, liderado por el sacerdote católico Monseñor José Joaquín Salcedo Ramos y que estuvo dirigida al público campesino de todo el país, Desde su nacimiento en el pueblo de Sutatenza, la emisora funcionó junto a varios proyectos de corte educativo y social como las Escuela Radiofónicas, cartillas pedagógicas y el periódico El Campesino. Sobre esta iniciativa profundizaré más adelante.

En 1980, géneros como la radionovela y los programas de humor comenzaron a desaparecer, pues se consideró que eran formatos más apropiados para la televisión. Hoy en día, la radio sigue siendo un importante medio de acceso a la información y se ha fortalecido y modernizado hasta convertirse en una de las más prestigiosas del mundo.

FUENTES:
Pareja, Reynaldo, Historia de la radio en Colombia: l929-l980, Servicio colombiano de comunicación social, Bogotá, 1984.
Banco de la República de Colombia.