La televisión en Colombia
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La televisión en Colombia, un recorrido por uno de los más influyentes medio de comunicación del país.

La televisión llega a Colombia como iniciativa del Estado, que estaba en cabeza del gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla en 1954. Aquí un breve recorrido desde su llegada al país, hasta nuestro tiempo.

El sueño de Rojas Pinilla nace en 1936. Siendo teniente viaja a Alemania en una misión encargada por Alfonso López Pumarejo para la compra de municiones para enfrentar la guerra contra Perú. En Berlín conoció el invento y la idea de traer la televisión al país quedó fija en su mente.

Cuando llega al gobierno, empieza a conseguir las tecnologías e insumos necesarios para poner en marcha la transmisión de la televisión en todo el territorio nacional. Encomienda entonces a Fernando Gómez Agudelo, director en aquel entonces de la Radiodifusora Nacional, que gestione todo lo relacionado a la puesta en marcha del proyecto.

Para lograrlo se presentaron varios inconvenientes derivados de la accidentada geografía del país, lo cual era un impedimento para irradiar la señal y conseguir las antenas suficientes para lograrlo era una tarea compleja. Buscó entonces apoyo de expertos estadounidenses y europeos para encontrar una solución efectiva, y tiempo después logró una solución adecuada a través de equipos fabricados por la empresa alemana Siemmens. Carlos Villaveces, ministro de hacienda del gobierno, dio la orden de invertir 10 millones de pesos para l compra de antenas y las tecnologías que se requerían.

Para lograr la cobertura necesaria para la transmisión, se requería ubicar las antenas en lugares muy elevados. En Bogotá por ejemplo, escogieron el Hospital Militar ubicado en los cerros orientales de la ciudad. Se ubicaron también antenas repetidoras en el cerro del Gualí, en el nevado del Ruiz (para la cobertura de Antioquia, Valle del Cauca y Caldas), y en el paramo de la Rusia (para la cobertura en Boyacá.

Fue un reto de enormes dimensiones y la orden era inaugurar la televisión en Colombia el día del primer aniversario del gobierno militar. Así, el día cero era el 13 de junio de 1954, pero nadie se percato de que en el país no existían personas capacitadas en el manejo de cámaras, ni expertos en la producción de televisión y unos cuantos días antes de la inauguración, la debilidad se hizo evidente. Gómez Agudelo viaja entonces a Cuba y pide ayuda a 25 técnicos del Canal 11 de ese país, que acababa de quebrar. Los técnicos fueron contratados y resolvieron el inconveniente.

Sin embargo, aún quedaba mucho por hacer, como acondicionar estudios desde donde se iban a realizar las transmisiones de los programas. El lugar escogido para ésta tarea fueron los sótanos de la Biblioteca Nacional. Además, se requería que la población adquiriera los aparatos receptores y, luego de una fuerte publicidad, se había logrado que 400 familias del país obtuvieran los aparatos. A pesar de ello, en número de receptores era muy bajo, así que se diseñaron estrategias para que más familias compraran los receptores que pare la época eran excesivamente costosos, situación que contrastaba con la capacidad adquisitiva de la población cuyo salario mínimo para la época era de 120 pesos y un aparato Siemmens costaba 350 pesos. Para resolver este asunto, se importaron 1.500 aparatos que se podían adquirir por medio de un sistema de pago a través del Banco Popular.

Los primeros ensayos de transmisión se hicieron el primero de mayo de 1954, emitiendo señal entre Bogotá y Manizales. Se transmitió desde el almacén J. Glottmann ubicado en la calle 24 de la capital. En la víspera del 13 de junio todo estaba listo. Medios de comunicación como la radio y la prensa hacían difusión constante del acontecimiento.

Es así como el 13 de junio de 1954 se inaugura de manera oficial la televisión en Colombia como servicio prestado directamente por el Estado. A las 7 p.m. se escucharon las notas del himno nacional interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Colombia. Inmediatamente después, el general Rojas Pinilla se dirige al país desde el palacio de San Carlos, el que hoy en día es el Ministerio de Relaciones Exteriores, y declara oficialmente inaugurada la televisión colombiana. La señal fue transmitida en Bogotá y sus alrededores por el canal 8 y en Manizales por el canal 10. Después del acto inaugural, se emitieron los primeros intentos de programas de entretenimiento: un programa animado por Álvaro Monroy Guzmán y cuyo show central estaba a cargo de Los Tolimenses. Se montó también la obra Tarde de Paul Vilar. La primera emisión duró 3 horas y 45 minutos.

La acogida fue inminente. Las personas que tenían acceso a televisores disfrutaron el medio de comunicación desde sus casas y quienes no podían adquirirlos, pudieron disfrutarlo en aquellos aparatos que el gobierno instaló en algunas vitrinas de Bogotá y Medellín.

Superado el reto de la emisión inicial, venía uno nuevo: mantener el sistema y crear formas que propiciaran un mayor posicionamiento de la televisión en la vida cotidiana de los colombianos.

La misión de la televisión en cabeza del Estado era la divulgación cultural y la educación popular, y desde luego la difusión de la imagen de la fuerzas armadas y de su proyecto político. Con el tiempo se fueron ampliando los espacios televisivos que se trabajaban en medio de la improvisación, en tanto no había una programación establecida, ni espacios de televisión concretos. Se emitía un programa en directo y seguido un pregrabado para dar espacio de acondicionar las escenografías y los vestuarios en estudio para la siguiente emisión. Meses después se abrieron espacios para la publicidad. Se pusieron cuñas al principio y al final de los programas en noticiero gráfico, creado para hacerle propaganda al gobierno; en el Lápiz mágico, con los mejores caricaturista del país; Conozca a los autores, un programa educativo; Mares y marinos de Colombia; Esta es su vida.

Un año después, se creó el organismo encargado del manejo y funcionamiento del nuevo medio: la Televisora Nacional. La apertura de los espacios de propagandas, abrió también las puertas a la empresa privada para comercializar espacios televisivos.

En el año 1956 se arrendaban espacios en televisión y Alberto Peñaranda, junto a su esposa crearon la primera programadora privada llamada Punch. Después nace RTI creada por Fernando Gómez Agudelo. Aparecieron empresas de publicidad como Atlas y MacCan y algunas empresas privadas que alquilaban los espacios y con su patrocinio televisaban obras teatrales y musicales. En los sesenta nace el Instituto Nacional de Radio y Televisión -INRAVISIÓN-, luego de una fuerte crisis económica de los fondos de la televisión estatal, la cual desemboca en el sistema mixto de manejo de la televisión del país. Así fue como el sector privado termino por manejar la programación y la explotación de los espacios en televisión, aunque era el Estado el que seguía siendo el dueño del medio.

Durante los primeros años todas las producciones eran emitidas por un único canal, pero en 1967 nace un nuevo canal, que inicialmente se llamó Teletigre, un canal local para Bogotá creado por Consuelo de Montejo, una reconocida política de la ciudad. El canal funcionó por tres años y pasó a ser el canal 9, luego canal A y ahora canal institucional. Aparece Caracol Televisión que realiza espacios para el canal 7 como programadora. En 1970 se establece el canal 11 de televisión educativa popular para adultos. Entre 1974 y 1979 llega la televisión a color al país, pero solo hasta diciembre de 1979 es oficial la transmisión de los primeros programas a color, que en su mayoría eran franjas extranjeras.

Ya hacia mediados de los años ochenta, se realizaron cambios en el ente rector de la televisión colombiana. La tarea de INRAVISIÓN pasa a manos del Consejo Nacional de Televisión, que ofrecía un espacio para que los representantes de la comunidad participaran. Comienzan también a aparecer canales regionales como Televalle (Hoy conocido como Telepacifico) y Teleantioquia entre otros. Aparece el sistema de parabólica y la televisión por suscripción, lo cual permitió el acceso a canales de diferentes latitudes del mundo.

A principios de la década de los noventas, después de promulgada la constitución de 1991, se proclama la libertad para crear medios de comunicación y la necesidad de un ente autónomo para vigilar la televisión. Así, en 1995, durante el gobierno de Ernesto Samper, se crea la Comisión Nacional de Televisión (CNTV). En 1997 el órgano adjudica la licitación de los dos canales privados Caracol y RCN, los cuales entran en funcionamiento en 1998. En los años posteriores aparecen varios canales locales y regionales.

Con la ampliación de la oferta de programación y nuevos formatos de televisión, los canales públicos (A y UNO) entran en crisis y con eso desaparecen también las más reconocidas programadoras como Tevecine, Punch, JES, Cenpro. En 2003 el canal A desparece como canal comercial para darle paso a Señal Colombia Institucional.

Hoy en día, es la televisión privada y la televisión por cable son las que dominan el contenido televisivo del país.

Para finalizar haremos un recorrido corto por algunos de los formatos más influyentes en la televisión colombiana:

Teleteatro: Fue el primer género de televisión en el país. Considerando que la televisión se hacía en directo, el teleteatro era perfecto para el medio. Alimentado por el teatro por la actuación en vivo, los tiempos de duración y la adaptación de grandes ogras y por la radionovela, que con el manejo de ficción dio origen a la creación de historias. Así se dio la unión entre los personajes más importantes del teatro y de la radio. Su duración sin embargo no fue larga, pues duró sólo 10 años.

Entre las principales producciones de teleteatro durante los años cincuenta se recuerdan: El cartero del rey, Espectros de Visen, Todos los hijos de dios tienen alas, el matrimonio de Gogol, Una mujer sin importancia, Padre, entre muchos otros.

Telenovela: Nace en la década de los setenta con las primeras producciones de melodrama, en las cuales se hacían adaptaciones de novelas clásicas de la literatura, o se basaban en radiolibretos existentes. Las producciones eran, inicialmente, realizadas por productoras privadas, los horarios no estaban establecidos y el tiempo era mucho más corto que el empleado hoy.

Con el tiempo, las producciones acogían temáticas que reflejaban realidades del país, que identificaban el melodrama con lo popular y así adquirió una identidad propia que se diferenciaba de las producciones venezolanas y mexicanas, las más populares para ese momento. Después de los setentas, las telenovelas inundaron las pantallas y empezaron a transmitirse diariamente.

Entre los años setenta y ochenta, hubo una marcada tendencia de la telenovela al relato literario de carácter nacional. Se adaptaron grandes obras como La mala hora, La María, La Vorágine, entre otras. En los ochenta la telenovela incorporó la comedía, la ironía y las identidades regionales. Un ejemplo de ello fueron Caballo viejo, San tropel y Gallito Ramírez. En los noventa la telenovela, en medio de su necesidad de innovar y abordar contextos más reales, empezó a mezclar lo local, lo regional y lo global con el melodrama común de la mujer pobre que se enamora de un hombre adinerado.

Actualmente, la producción nacional ha dado el salto al mercado global, en el que grande productoras y canales transnacionales están marcando las pautas de la integración audiovisual de América Latina, denacionalizando las telenovelas e imponiendo como modelo único el melodrama convencional folclorizando el estereotipo latinoamericano.

Dramatizado: Inicia en los setenta y se trato de uno de los géneros más importantes en la historia narrativa de la televisión del país. El dramatizado trataba temas novedosos y a diferencia de las telenovelas, tenía personajes más reales y complejos, con una riqueza de situaciones que iban más allá del estereotipo de las telenovelas.

Se adaptaron obras literarias colombianas y latinoamericanas, se trataron problemáticas sociales del país, se traspasaron los límites narrativos de otros géneros y se abrieron las puertas a la polémica mezclando ficción con realidad.

El desarrollo del género tuvo fuerte influencia sobre géneros como la telenovela. Si bien las producciones tuvieron una gran acogida, durante los últimos años se han creado muy pocas, llegando hasta el punto de desaparecer. Entre los dramatizados más recordados se encuentran: Cuando quiero llorar no lloro o Los Victorinos, La estrategia del escorpión, Amar y vivir y El fiscal, entre otros.

Comedia: Aunque la televisión colombiana no se ha caracterizado por tener una larga tradición en producción humorística en comparación con países latinoamericanos como México, ha tenido programas que han durado hasta hoy. Un ejemplo es Sábados Felices, caracterizado por un humor urbano.

Germán Rey, estudioso de la televisión colombiana, plantea cuatro momentos de giro de la comedia en televisión. El primero fueron las propuestas tempranas de comedia sobre cuadros costumbristas ligadas al contexto familiar que mostraba los cambios de la sociedad colombiana. Un ejemplo fue el programa Yo y tu, el cual se presentó durante las décadas de los sesentas y setentas.

El segundo fue la comedia que hablaba de la dualidad entre lo urbano y lo rural presente en los barrios capitalinos. Un ejemplo fue el programa Don Chinche, que además hacía críticas sobre la realidad del país. Este momento se dio durante los años ochenta.

El tercer giro fue la creación de Daniel Samper y Bernardo Romero Pereiro, la producción de Dejémonos de vainas, que intentaba dar cuenta de los momentos cotidianos de una familia de clase media urbana durante las décadas de los ochenta y noventa.

El cuarto momento, que marca un giro radical, es el humor político y de opinión política, un hito en la historia de la televisión de nuestro país que aludía a la parodia y a ridiculización de los acontecimientos nacionales de actualidad, los conflictos sociales y la política del país. El personaje gestor de este momento fue JAIME GARZÓN, asesinado vilmente a finales de la década de los noventa con programas como ZOOCIEDAD y QUAC. También fueron importantes La Tele y El Siguiente Programa, que apelaban al humor negro y sarcástico, mezclado con irreverencia frente a las realidades nacionales.

Hoy en día el formato es completamente laxo y ha perdido trascendencia en términos de incidencia en la opinión pública.

Noticiero: Es uno de los espacios televisivos de mayor interés en el país. Existe una amplia oferta de programas noticiosos y durante muchos años, los noticieros siguieron el formato de los informativos radiales, sin contar con identidad propia y aprovechando las ventajas de la visualidad. Algunos noticieros reconocidos fueron el Noticiero Punch, TV Hoy, Noticieron, 24 Horas; Algunos eran de corte conservador y otros de corte liberal.

En los ochenta los noticieros adquirieron identidad, creando nuevos formatos informativos y dando mayor centralidad a los presentadores. Noticiero Criptón, Noticias 1, El noticiero de las 7, entre otros son ejemplo de ese momento.

Tras la llegada de los canales privados, se consolidaron los noticieros de Caracol y RCN, que con nuevas propuestas audiovisuales tomaron fuerza y se distanciaron de los antiguos telediarios. Han sido ampliamente criticados por la ausencia de contexto, el excesivo espacio de farándula y la ligereza en el análisis de las noticias.

FUENTES: Banco de la República de Colombia