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“SEMBRAR PARA NO COMPRAR LO QUE LA PARCELA PUEDA DAR”

“Guaitara II”, en honor a los ríos que cruzan esta región de Nariño, se emprendió un proyecto orientado a fortalecer la seguridad alimentaria de los campesinos productores de trigo. Escuchamos las experiencias que vivieron los participantes de este proyecto liderado por Corpoica.

Un hermoso viaje nos espera: el departamento de Nariño. Nos pusimos en contacto con la investigadora de CORPOICA Hilda Adriana David Hinestroza, que si bien actualmente trabaja en el departamento de Córdoba, es oriunda de la región nariñense y trabajó durante muchos años allí. Ella lideró la propuesta titulada “Implementación de modelos agroproductivos de seguridad alimentaria para la diversificación del cultivo de trigo en el altiplano del departamento de Nariño- GUAITARA II”.

El reto de este viaje era grande: fueron 2400 productores minifundistas en 48 núcleos veredales los participantes en este proyecto desarrollado durante los años 2007 y 2008; un universo de testimonios, experiencias, vivencias alrededor de esta apuesta por la seguridad alimentaria en el departamento. Junto con Adriana planeamos el recorrido, nos arriesgamos a visitar las fincas, las casas, las veredas sin previo aviso. Cuatro años después es difícil volver a encontrar los teléfonos que nos permitieran agendar con antelación nuestra llegada.

Pasto fue nuestro lugar de partida, nos dirigimos a Guaitarilla, nuestro primer municipio de visita. Mientras avanzaba el recorrido, Adriana nos fue poniendo en contexto, nos fue relatando a la luz del paisaje la situación del agricultor en esta zona triguera de Nariño. Nos relató de qué manera el monocultivo afectó drásticamente la seguridad alimentaria en la población de estas zonas rurales. Fue así como nació la iniciativa de promover el uso de huertas caseras en cada una de las familias beneficiarias.

La concepción de la implementación de estas huertas caseras trascendió el procedimiento meramente técnico de cultivar unas plantas para el autoconsumo familiar. El proyecto fue concebido como una estrategia integral hacia el fortalecimiento de las relaciones sociales en las comunidades, promoción de hábitos de alimentación, trabajo en el área psicosocial, esparcimiento y uso del tiempo de ocio, procesamiento de los productos agrícolas para comercialización y mejoramiento de la calidad de vida en las familias campesinas. Veamos lo que nos cuenta Adriana:

Trabajamos 5 ejes temáticos. El primer eje temático fue la organización comunitaria a través de 12 talleres, 1 taller semanal, se les llegó a la gente a sensibilizar sobre la importancia de la organización comunitaria, si no estamos organizados en comunidad realmente no tenemos fuerza no somos visibles y todos sabemos que las políticas de gobierno llegan es para la gente organizada entonces esto fue fundamental. Una vez se organizó el eje temático de organización comunitaria pasamos a un eje de producción permanente de alimentos agrícolas y pecuarios que buscaba precisamente propiciar la seguridad alimentaria con los cultivos que se podían dar en la región, para eso se escogió un lugar en cada casa de 100m2 porque en este espacio se puede producir la comida que la gente necesita de verduras y frutas. Luego vino un módulo de producción pecuaria donde básicamente se trabajó cuyes y la gallina de campo en el programa de la gallina feliz. Otro eje temático fue el de transformación agroindustrial, la idea de esta es que cuando se coseche lo que sobre no se pierda si no que se almacene. Entonces los ingenieros agroindustriales le enseñaron a la gente a preparar compotas, salsas, yogour, kumis, en fin todo lo que se podría obtener a partir de los productos cosechados.
Otro eje que buscó la transformación hacia hábitos alimenticios saludables fue el eje de nutrición higiene y salud, propiciando que la gente se alimente bien con lo que ellos producían. Y finalmente tuvimos un eje de acompañamiento que fue el eje de lúdicas, entonces mientras los padres estaban en capacitación con cada instructor los niños estaban siendo tutoriados por los instructores en educación física, en juego, comunicación y deportes y se dieron unas 4 conferencias de sensibilización hacia la familia.

Logramos visitar aproximadamente 10 fincas, de las cuales nos explicaron que si bien el trabajo desarrollado en esta estrategia de Corpoica fue muy impactante en la vida cotidiana de las familias de una manera muy positiva, desafortunadamente no ha habido continuidad en los programas y las dificultades propias del sector agrícola hacen difícil el sostenimiento de las huertas caseras. Es definitivo que los participantes recuerdan con mucho agrado y satisfacción la experiencia de Guaitara II porque fue un programa de largo aliento, organizado y que brindó las herramientas de trabajo para implementar las huertas caseras para cada una de las familias de manera integral. Ahora los campesinos y campesinas esperan que las promesas de mayor atención y mejoras para el sector rural en Colombia no se queden en promesas y que trascienda de las capacitaciones cortas, que de nada sirven, si no hay donde comerciar lo que aprenden a producir.